El discurso más aplaudido en la Cumbre de las Américas (+ video)

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Suscribo todas y cada una de las palabras de Raul, enorme su aportación a esta Cumbre de los Pueblos de America, ni una puntada sin hilo, el escenario que tejio el Compañero Presidente se sustento en dos principios que han sido durante mas de medio siglo fundamentales para todos los cubanos, su libertad y su dignidad como pueblo.
El compañero Raul, en nombre de todo el pueblo cubano y de todos los pueblos oprimidos y explotados del mundo ha levantado su voz para decir que el dialogo solo se podra dar si hay respeto y reconocimiento de igualdad entre estados, entre pueblos, y ninguna imposición previa y que mientras haya un pueblo oprimido, un pueblo atacado en su dignidad, Cuba no se sienta a dialogar con el agresor, pues los pueblos hermanos lo son para todo y en todo momento. No hay sacrificio humano mas hermoso que el del internacionalismo.

La pupila insomne

“Gracias a Fidel y al  heroico pueblo cubano, hemos venido a esta Cumbre”*

Raúl Castro

raul-castro-albaExcelentísimo Señor Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá:

Presidentas y Presidentes, Primeras y Primeros Ministros:

Distinguidos invitados:

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¿Por qué Cuba debería pactar con los leones?

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La pupila insomne

Vicenzo Basile
(…) no es posible la alianza entre leones y los hombres, ni el acuerdo entre lobos y corderos [Iliada]

cumbre-panama-conferencia-de-prensa-copiaLos sucesos de ayer en la Cumbre de las Américas, según algunos, son una manifestación de la incapacidad para el debate cívico y el diálogo respetuoso entre cubanos. Abandono de foros de debates, enfrentamientos y violencia entre bandos, insultos, gritos y empujones, parecen ser la demostración definitiva de que los cubanos, al fin y al cabo,

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Un nuevo comienzo de Izquierda Unida por Manolo Monereo *

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Siempre hemos estado ahí y queremos ser protagonistas y actores principales en la tarea colectiva de construir un Nuevo Proyecto de País. Así se podría definir el último Consejo Federal de Izquierda Unida. Cayo Lara ha cumplido con lo que esperábamos de él, político limpio y al servicio del proyecto histórico que la IU de Julio Anguita ha defendido desde hace tres décadas: reconocer la nueva situación del país y dar paso a una nueva generación que ya es hoy mayoritaria en la organización. Alberto Garzón es la cara, los ojos y la inteligencia de un proyecto colectivo que, como pronto se verá, es hegemónico en Izquierda Unida.

IU no es ni la izquierda de Podemos ni parte del bloque anti Pablo Iglesias que los poderes están organizando en nuestro país. Julio Anguita, con su lucidez acostumbrada, ha venido insistiendo mucho sobre una idea: Podemos ha abierto una grieta y nosotros queremos convertirla en una fractura del régimen borbónico en proceso de restauración. Queremos ser alternativa, no alternancia y queremos converger con todos aquellos que quieren ir a un proceso constituyente que, a nuestro juicio, debe de ser una revolución democrática que haga a nuestro pueblo protagonista de su destino.

IU es necesaria. Se puede decir que ahora más necesaria que nunca, más allá de las encuestas y de los más o menos previsibles malos resultados electorales. Lo decimos con humildad pero con mucho coraje moral: sin IU, sin sus hombres y mujeres, sin sus cuadros y su organización no habrá cambio verdadero en España. Eso lo sabe Pablo Iglesias y lo sabe Alberto Garzón.

Somos, entre otras muchas cosas, una memoria colectiva. Nuestra patria tiene una segunda oportunidad: poner fin a un régimen oligárquico, autoritario y profundamente antinacional que nos ha gobernado secularmente. La crítica a la transición tiene que ver con esto. El PSOE fue siempre la restauración de ese régimen. Nunca luchó en serio por un cambio real en el país. Nosotros queremos construir un bloque democrático y popular capaz de cambiar la política desde la raíz, democratizar el poder económico y asegurar la independencia de nuestra patria.

No será fácil. Hay muchas maneras de ver las relaciones entre Podemos e Izquierda Unida. Las palabras que vienen a la mente son muy conocidas: prepotencia, sectarismo, partidismo estrecho y, diríamos, querencia de aparato. La mayoría de nosotros venimos de otra tradición: la de Pí y Margall, la de Costa, la de Pablo Iglesias, la de Jaime Vera, la de Azaña, la de Juan Negrín, la de Pepe Díaz, la de Dolores Ibarruri. Es la “otra España”, la vencida y nunca derrotada, la que emerge cada mañana y la que el 15M reivindica sin saberlo. Las luchas del pasado no se olvidan, están ahí y emergen en cada momento donde la historia pasa de la normalidad a la excepción. La excepción siempre confirma la regla. Los oligarcas a lo suyo, a la explotación, a la miseria, a vender nuestra patria al extranjero y a convertir a nuestro país en una base militar contra los pueblos que luchan por su liberación nacional y social.

Nosotros a lo nuestro, a lo de siempre: unidad lo más amplia posible, lucha social y alternativa política. Está en nuestra memoria y en nuestra práctica colectiva. Queremos construir un nuevo país que garantice trabajo y dignidad para las nuevas generaciones; que recupere la política como autogobierno de hombres y mujeres libres e iguales y que haga de la defensa de las mayorías sociales el objetivo de la res-pública.

IU, con todo su enorme patrimonio moral e intelectual, con toda su fuerza organizada y con su experiencia política va a luchar para que no nos roben, una vez más, el cambio. Lo vamos a hacer como siempre lo hemos hecho, a la luz de nuestra gente, desde nuestro trabajo cotidiano y desde un proyecto autónomo que pretende representar un punto de vista de clase enraizado en el movimiento obrero y en la defensa de los intereses generales de nuestro pueblo.

No tenemos miedo, nunca lo hemos tenido. Ni nos sentimos inseguros. Vamos a luchar sin sectarismos y defendiendo la unidad del movimiento obrero y popular. En eso nadie nos puede dar lecciones. Tenemos principios que han guiado nuestra vida: la defensa de nuestro pueblo y la lucha por unas libertades que queremos hacer reales. Algunos pueden pensar que el sacrificio colectivo de la tradición que representamos no mereció la pena. Se equivocan y se han equivocado siempre: más temprano que tarde, tendrán su reconocimiento, nuestros asesinados en las cunetas, nuestros miles y miles de torturados y represaliados, nuestra mujeres que, sin saber lo que era el feminismo, tuvieron que soportar el peso de hogares sin padre y sostener la vida.

Y más allá, los hombres y mujeres que venimos de la tradición comunista de este país, que siempre supimos que los partidos son un instrumento y que el partido de verdad es el partido “orgánico”, es decir, aquí y ahora, la fuerza que construirá un poder constituyente que nos traiga la República y la revolución democrática. El Partido “orgánico” va más allá de nosotros, de las fuerzas hoy organizadas, y necesita que se incorporen a la política miles de hombres y mujeres que hoy solo ejercen el derecho a votar. Necesitamos fuerza organizada, cuadros, proyecto, alianzas con los intelectuales críticos y protagonizar la pasión colectiva que está naciendo.

Lo que dice IU es que vamos a luchar, que vamos a seguir uniendo y queremos vencer. Se pone fin al repliegue interno y a la defensa pasiva. Queremos ser actores principales y determinantes del cambio para que no sea un cambiazo, para que la fisura se convierta en una fractura, para que ganen los que siempre han perdido y para hacer protagonista a la gente común y corriente.

Como sabéis, a esto se ha llamado siempre en España, República.

(*) Manolo Monereo. Politólogo y miembro del Consejo Político Federal de IU. Su último libro publicado, junto con Enric Llopis, es Por Europa y contra el sistema euro (El Viejo Topo, 2014).

LA DERECHA FEROZ

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Sin lugar a dudas no hay puntadas sin hilo y en el gran telar neoliberal se está confeccionando con premeditada intención un nuevo escenario político y social en nuestro país que nada tiene que ver con lo conocido hasta ahora. La crisis económica se ha convertido en oportunidad y como tal lo han entendido los poderes económicos que como en un mercado de saldos han estado haciendo su agosto, la derecha política, en connivencia con estos poderes facticos, les está allanando el terreno con cambios legislativos “necesarios” ya que tras años de bonanza, el empacho y los despropósitos habidos requieren de medidas contundentes que subsanen tales “excesos” en tanto que refuerzan su presencia y poder sobre la sociedad.

En los últimos seis años, todos ellos de profunda crisis económica, se han producido por tanto toda una suerte de cambios legislativos que con el pretexto de contrarrestar la recesión económica han impuesto grandes sacrificios a la población, en algunos casos de forma muy visible como lo fue aumento del gravamen a las rentas del trabajo o el aumento de los impuestos indirectos, pero en otros casos de una forma mucho más nociva, pero menos visual, a los intereses de la mayoría con la reforma constitucional del artículo 135 que derivo en una ley de estabilidad presupuestaria que cercenaba la capacidad de las administraciones e imponía el pago de la deuda por delante de cuestiones hasta ese momento intocables como la prestación de servicios, su calidad y universalidad.

Pero para sustentar todo este ataque al ámbito de lo público, los servicios, la asistencia, el control democrático y la capacidad de intervención de las administraciones y la sociedad civil sobre la realidad se han implementado dos líneas más de actuación, por un lado frente a la creciente contestación de una población cansada de la arbitrariedad del poder, una ley que criminaliza la protesta, censurando y coartando su libertad de expresión, un ataque sin precedentes contra las organizaciones sociales y sindicales como agentes de intervención y interlocución en los conflictos y su representatividad, y a los trabajadores en particular, con reformas en el ámbito laboral que suprimen derechos y fomentan la sumisión absoluta al empleador si se quiere mantener el puesto de trabajo.

Por otro lado, y contra la acción política de quienes rechazan y combaten estas políticas, la imposición de drásticos recortes en su representatividad con la disminución de parlamentarios y concejales en las instituciones, la excusa es el ahorro cuando lo que se pretende es excluir al insumiso, al insurrecto y al contestatario a tan nefastas políticas, así mismo se han suprimido o cercenado la capacidad de la oposición a la interpelación y el control democrático de los gobiernos, dándoles más capacidades y poderes en el falso ánimo de agilizar la gestión y optimizar los recursos, cuando la realidad ya demuestra que la arbitrariedad y el nepotismo es una realidad en muchas instituciones.

Y como colofón, otro despropósito mayúsculo, se anuncia reforma de la ley electoral de forma unilateral para el encumbramiento de la opción más votada, que no la mayoritaria, al gobierno de la institución municipal, administración más cercana al ciudadano, de las más necesarias y la que mas percibe en su día a día, pues en definitiva es la que da cobertura a la mayoría de sus demandas y necesidades.

Este es otro paso más de pérdida democrática y la constatación de la total ruptura del consenso político que sustento en su momento el régimen proveniente de la transición, la necesidad de un nuevo proceso constituyente es algo por tanto ineludible. Las protestas deben de continuar contra las políticas y las leyes antisociales, pero el trabajo debe encaminarse a generar condiciones para un nuevo escenario que devuelva la capacidad y el poder a los ciudadanos, dignifique y haga operativas nuestras instituciones y en definitiva ponga en valor lo público, lo de todos y para todos frente a lo privado, lo de unos pocos.