Archivos Mensuales: agosto 2014

LA DERECHA FEROZ

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Sin lugar a dudas no hay puntadas sin hilo y en el gran telar neoliberal se está confeccionando con premeditada intención un nuevo escenario político y social en nuestro país que nada tiene que ver con lo conocido hasta ahora. La crisis económica se ha convertido en oportunidad y como tal lo han entendido los poderes económicos que como en un mercado de saldos han estado haciendo su agosto, la derecha política, en connivencia con estos poderes facticos, les está allanando el terreno con cambios legislativos “necesarios” ya que tras años de bonanza, el empacho y los despropósitos habidos requieren de medidas contundentes que subsanen tales “excesos” en tanto que refuerzan su presencia y poder sobre la sociedad.

En los últimos seis años, todos ellos de profunda crisis económica, se han producido por tanto toda una suerte de cambios legislativos que con el pretexto de contrarrestar la recesión económica han impuesto grandes sacrificios a la población, en algunos casos de forma muy visible como lo fue aumento del gravamen a las rentas del trabajo o el aumento de los impuestos indirectos, pero en otros casos de una forma mucho más nociva, pero menos visual, a los intereses de la mayoría con la reforma constitucional del artículo 135 que derivo en una ley de estabilidad presupuestaria que cercenaba la capacidad de las administraciones e imponía el pago de la deuda por delante de cuestiones hasta ese momento intocables como la prestación de servicios, su calidad y universalidad.

Pero para sustentar todo este ataque al ámbito de lo público, los servicios, la asistencia, el control democrático y la capacidad de intervención de las administraciones y la sociedad civil sobre la realidad se han implementado dos líneas más de actuación, por un lado frente a la creciente contestación de una población cansada de la arbitrariedad del poder, una ley que criminaliza la protesta, censurando y coartando su libertad de expresión, un ataque sin precedentes contra las organizaciones sociales y sindicales como agentes de intervención y interlocución en los conflictos y su representatividad, y a los trabajadores en particular, con reformas en el ámbito laboral que suprimen derechos y fomentan la sumisión absoluta al empleador si se quiere mantener el puesto de trabajo.

Por otro lado, y contra la acción política de quienes rechazan y combaten estas políticas, la imposición de drásticos recortes en su representatividad con la disminución de parlamentarios y concejales en las instituciones, la excusa es el ahorro cuando lo que se pretende es excluir al insumiso, al insurrecto y al contestatario a tan nefastas políticas, así mismo se han suprimido o cercenado la capacidad de la oposición a la interpelación y el control democrático de los gobiernos, dándoles más capacidades y poderes en el falso ánimo de agilizar la gestión y optimizar los recursos, cuando la realidad ya demuestra que la arbitrariedad y el nepotismo es una realidad en muchas instituciones.

Y como colofón, otro despropósito mayúsculo, se anuncia reforma de la ley electoral de forma unilateral para el encumbramiento de la opción más votada, que no la mayoritaria, al gobierno de la institución municipal, administración más cercana al ciudadano, de las más necesarias y la que mas percibe en su día a día, pues en definitiva es la que da cobertura a la mayoría de sus demandas y necesidades.

Este es otro paso más de pérdida democrática y la constatación de la total ruptura del consenso político que sustento en su momento el régimen proveniente de la transición, la necesidad de un nuevo proceso constituyente es algo por tanto ineludible. Las protestas deben de continuar contra las políticas y las leyes antisociales, pero el trabajo debe encaminarse a generar condiciones para un nuevo escenario que devuelva la capacidad y el poder a los ciudadanos, dignifique y haga operativas nuestras instituciones y en definitiva ponga en valor lo público, lo de todos y para todos frente a lo privado, lo de unos pocos.